II (Ome) Preparándose para la vida Los músculos le dolían terriblemente, piernas y brazos le temblaban de manera visible, amenazando con fallarle en el momento decisivo. -¡No se rindan! ¡No se rindan! ¡Si pasan esta prueba, podrán iniciar el entrenamiento militar, y mejorar la situación de su familia! ¿Acaso no desean llevarse mejores alimentos a la boca? El oficial paso entre las filas, mirando de cerca los adoloridos rostros de los jóvenes. -¡El mexicah no sabe dar voz a su dolor! Aprende a ignorarlo, porque ha nacido para ser dueño y señor del mundo, y eso no es de ningún modo gratis, ¡tiene que ser estoico! Los jóvenes aspirantes cargaban dos pesadas piedras con los brazos extendidos, desde hacía varios minutos. -¡No te rindas Cuetzcatl! – le vociferó el instructor en la cara, dándole una fuerte palmada en la espalda, al ver que uno de sus brazos descendía. A su mente vino la imagen de su madre, recargada contra el molino de piedra, c...